Con el comienzo del otoño de 2026, es necesario que los sanitarios nos sigamos concienciando de la importancia y las ventajas para nuestra población de la vacunación del adulto.
Mejorar la cobertura vacunal de los adultos y grupos de riesgo es un reto estratégico clave para la sostenibilidad del sistema sanitario y la protección de la salud pública.
Existen acciones viables y respaldadas por la evidencia, como la integración de alertas en la historia clínica electrónica, la revisión sistemática del estado vacunal y la vacunación al alta hospitalaria, que han demostrado reducir oportunidades perdidas e incrementar las coberturas.
Medidas como la implicación de responsables en cada centro, la atención a personas vulnerables e institucionalizadas y la creación de consultas monográficas para mayores de 60 años refuerzan un enfoque preventivo adaptado al envejecimiento poblacional.
La formación continuada, la coordinación intersocietaria y las estrategias de comunicación multicanal son esenciales para aumentar la confianza y combatir la desinformación.
La OMS y el ECDC instan a adoptar un enfoque de vacunación a lo largo de la vida como pilar de resiliencia sanitaria.
Existen acciones viables y respaldadas por la evidencia, como la integración de alertas en la historia clínica electrónica, la revisión sistemática del estado vacunal y la vacunación al alta hospitalaria, que han demostrado reducir oportunidades perdidas e incrementar las coberturas.
Medidas como la implicación de responsables en cada centro, la atención a personas vulnerables e institucionalizadas y la creación de consultas monográficas para mayores de 60 años refuerzan un enfoque preventivo adaptado al envejecimiento poblacional.
La formación continuada, la coordinación intersocietaria y las estrategias de comunicación multicanal son esenciales para aumentar la confianza y combatir la desinformación.
La OMS y el ECDC instan a adoptar un enfoque de vacunación a lo largo de la vida como pilar de resiliencia sanitaria.
Transformar estas recomendaciones en acciones concretas requiere liderazgo institucional, financiación estable y compromiso de todos los agentes implicados. La vacunación debe consolidarse como un pilar de la prevención y la equidad en un contexto de envejecimiento y nuevas amenazas infecciosas.
Se consensuaron 33 recomendaciones concretas para mejorar la vacunación de los adultos en España, de las cuales 31 obtuvieron un consenso de >70 % de los encuestados, organizadas en tres grandes áreas estratégicas: 1. Gestión y organización, 2. Formación y capacitación y 3. Comunicación y concienciación